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5 consejos para aligerar la dieta otoñal

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Se va el calor, y con él las ganas de vivir a base de gazpacho, ensalada y fruta fresca. La necesidad de consumir alimentos contundentes y con sabor a hogar –lo que en inglés se conoce como comfort food– se multiplica durante los meses de frío, igual que el nivel de grasas, carbohidratos y otros elementos tan apetecibles como pesados.

A continuación os proponemos algunos consejos para aligerar algunos de estos platos sin dejar de disfrutar de las recetas más reconfortantes.

  1. Para engordar el caldo de un guiso de patata, unas lentejas estofadas o cualquier otro tipo de potaje sin tener que añadirle demasiada carne –pero sin renunciar a la textura de un caldo rico y con textura– solamente hay que pasar por la batidora algunos de sus elementos vegetales y devolverlos a la olla convertidos en puré. Un cacito de las mismas lentejas, un trozo de zanahoria o calabaza para los caldos y algunos trozos de patata en el estofado le darán más enjundia al plato sin añadirle calorías.
  2. Si quieres conservar el sabor de los sacramentos de tus platos con cerdo pero eliminar parte de su grasa, solo tienes que cocerlos previamente por separado, antes de ponerlos en la olla del guiso. Puedes hervirlos, pasarlos por la plancha o la sartén –sin aceite y a fuego medio-bajo– y verás como van soltando un montón de grasa que de otra manera iría a parar a tu plato.
  3. Intenta encontrar alternativas al azúcar refinado. Si te apetece mucho un dulce, prepara una compota de manzana con canela, busca la naranja o mandarina más dulce o moja unas fresas con un poco de vinagre para que liberen su dulzor. ¿Has probado alguna vez el yogur natural con un plátano troceado? A eso nos referimos: su sabor dulce –gracias a la fructosa naturalmente presente en la fruta– hace que no necesites ponerle nada más, y además aporta una textura de lo más agradable. Si de verdad quieres un dulce, prepáralo en casa con ingredientes de buena calidad: el tiempo que emplees en hacerlo te hará valorarlo, y te asegurarás de que está libre de grasas trans y otros ingredientes a evitar.
  4. Piensa en el poder de las verduras y hortalizas de otoño e invierno. Una crema de cebolla y puerro dorados, calabaza, nabo, caldo de verduras y zanahoria, coronada por un par de cucharadas de yogur griego, acompañada de unas gambas apenas pasadas por la plancha, setas salteadas o unas virutas de jamón puede ser altamente reconfortante a la vez que sana. Si quieres prescindir del lácteo, un aguacate –en crudo– aportará cremosidad a la mezcla.
  5. Recuerda que las especias son tus amigas, también en este caso. Puedes poner la mitad de chorizo en tus guisos y no lo notarás, siempre que añadas una cucharada de pimentón ahumado. Un pellizco de comino, pimienta y canela hará lo mismo con la morcilla de Burgos o Aranda, y así casi con todos los embutidos y las especias con las que están sazonados.

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Mónica Escudero

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