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Pequeños gestos para mejorar tu vida ¡y la de los demás!

take a smile

Nada mejor que ser tener un talante positivo y vivir con optimismo es la mejor manera de conseguir una convivencia armoniosa con los que nos rodean. En ocasiones, las prisas, el estrés diario y las numerosas obligaciones profesionales hacen difícil que mantengamos la sonrisa, pero… en el mes donde os invitamos a ser generosas, ¿qué mejor que empezar compartiendo una buena actitud y una sonrisa? Tiene más beneficios de los que crees…

La amabilidad también se aprende

Sabemos que a veces que no resulta tan fácil poner buena cara delante de una respuesta maleducada, pero “como todos los hábitos, al principio tendremos que hacer actos amables que lo conviertan en una actitud, en una parte de nosotras, que engloba actitudes como la generosidad, el altruismo, la compasión, la solidaridad, la empatía, el respeto, la simpatía y, por supuesto, el control”, explica Carmen Terrasa, Life & Executive Coach. Y es que, “es relativamente fácil ser amable con aquellos que también lo son, pero la verdadera amabilidad es una actitud invariable, una manera de ser y de funcionar que no se abandona ni ante los maleducados ni ante los indiferentes. Al contrario, se refuerza”. Como tantas otras cosas en la vida, se trata de una cuestión de voluntad: “Ser amable depende en un gran porcentaje de nuestra voluntad de querer serlo”, afirma Carmen.

El poder de una actitud

No es necesario que te comportes de un modo extraordinario, basta con que incluyas algunas muestras de amabilidad en tu día a día. “De este modo conseguiremos crear una profunda impresión en la vida de los demás”, asegura Terrasa.

¿Por qué no pruebas a incluir estos pequeños gestos que nos propone Carmen? Verás cómo tu nueva actitud se contagia rápidamente a los demás.

  • Da los buenos días cuando subas a un taxi o al llegar a la oficina.
  • Pide las cosas por favor y da las gracias.
  • Devuelve las sonrisas que te ofrecen.
  • Cede un sitio de aparcamiento o tu asiento en el tren o el autobús.
  • Di palabras amables en los mails o al hablar por teléfono.
  • Cuando hables con un conocido, pregúntale cómo le va.

Si llevas a cabo estos detalles, comprobarás cómo “la amabilidad se contagia y se expande. Además, cuando elegimos ser conscientemente amables podemos ser capaces de controlar mejor nuestro propio estrés, ser más felices y hacer que nuestras relaciones familiares sean más armoniosas”, explica Carmen.

…Y además es bueno para la salud

Por si fueran pocos los beneficios emocionales que nos aporta el hecho de adoptar una actitud más amable frente a la vida, “entre los estudios publicados encontramos que ser amable reduce el riesgo de contraer catarros, mejora la presión arterial, beneficia nuestro sistema inmunológico, reduce las alergias y el riesgo de cardiopatías, infecciones y úlceras y mejora el aspecto de nuestro cutis”, afirma Carmen Terrasa. En definitiva, “ser amables nos hace más fuertes, más resistentes y nos prepara para gestionar mejor los impactos de la vida” concluye Carmen.

No diremos que se puede cambiar el mundo con una palabra amable y una sonrisa. Pero sí que te pondrá de mejor humor y te ayudará a sentirte mejor a ti y a los demás… ¡Tan fácil! 

Eva

One comment Deja un comentario
  • Cristina

    Totalmente cierto!!Aunque a veces se nos olvide…..;)

    Respuesta

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