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¿Invitados en casa? ¡Disfrutad cocinando juntos!

terraza

Primavera y verano son estaciones hechas para socializar, para darles todo el uso posible a los jardines y terrazas –y hasta a los balcones, si es en grupos reducidos– y para celebrar “lo bien que se está cuando se está bien”. Invitar a amigos o familiares a cenar (o a comer o al aperitivo) es una de las maneras más agradables de pasar tiempo juntos, pero también puede ser agotador, caótico y estresante si no se siguen algunas normas o consejos.

Organizar una cena colaborativa es una de las mejores maneras de recibir a gente en casa sin sufrir. En realidad no tiene demasiada complicación, ya que el 99% de los invitados preguntan si pueden colaborar en algo o si traen vino o postre. En estos casos lo mejor es plantear un menú de muchos platillos, informal y de picoteo en el que la mayoría de los platos sean fríos. 

Entonces, cuando tu amiga Alicia –que está metida en el mundo “panarra”– te pregunte qué trae, dile que estrás encantada de que traiga un par de panes. Cuando Julián, cuyas épicas tortillas de chorizo ya os hacían saltar las lágrimas en la universidad, haga lo propio, acepta un par de tortillas como agua de mayo. Y así con el cuscús de Ahmet, la tarta de Maite y todos y cada uno de los invitados. Los que tengan menos habilidades cocinillas seguramente tendrán alguna otra virtud, como hacer bonitos centros florales o tener mano para decorar la mesa (no hace falta que sea una foto de Pinterest, pero con un poco de gracia todo queda más bonito).

Si lo haces con una cierta mano izquierda, todo el mundo se sentirá halagado y encantado de mostrar sus habilidades al resto de invitados, se esmerarán al máximo y la cena será un éxito tanto para ellos como para la anfitriona.

Otra opción es cocinar la cena entre todos. Eso sí, requiere un poco más de tiempo y organización: pasa por escoger el tipo de platos de los que cuesta el mismo esfuerzo hacer dos raciones que 20, repartir la compra –no cruces la ciudad para ir a buscar un ingrediente a la tienda de comida tailandesa que está al lado del trabajo de María– y quedar al final de la tarde para preparar la cena todos juntos, compartiendo unas botellas de vino.

Las ensaladas de pasta y tipo tabulé, las quiches, cocas y pizzas (y en general casi cualquier cosa que vaya al horno, perfecto para cocinar en grandes cantidades), las cremas y sopas –frías o calientes–, los carpaccios, steak tartar o ceviches y los asados de carne o pollo funcionan muy bien para estas ocasiones, sin obviar de la reina de la cocina colaborativa de los meses cálidos: la barbacoa. Y aunque a la hora de las copas dé un poco de palo ponerse a recoger, piensa que entre todos se hará en cinco minutos y que a la mañana siguiente agradecerás muchísimo no encontrarte patas arriba.

Mónica Escudero

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