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Estas fiestas… ¡no te estreses!

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Ha pasado volando, pero estamos otra vez en fiestas. Con la Navidad llega el complicado reparto de compromisos, cenas y comidas con amigos, familia y compañeros de trabajo. Sólo empezar a pensarlo genera estrés. En lugar de un tiempo de reuniones con los seres queridos y buenos ratos alrededor de la mesa, las fiestas parecen una complicada agenda, un Tetris donde encajar cada pieza exige pericia, pulso y reflejos. Sin contar la anticipación de los momentos incómodos que pueden sucederse en esta época: las madres hipercríticas, los parientes con increíble facilidad para juzgar o la tía borrachina que cuenta cada año la humillante anécdota de tu infancia.

Como pensamos que las fiestas se trata de disfrutar (pese a que esas inevitables situaciones) te proponemos algunas ideas y  pautas que nos ayudarán a no sólo a sobrellevar estos días, sino a vivirlas con sincera felicidad.

No, no eres un bicho raro
¿Deberíamos ser muy felices, verdad? No creas: si volver a casa los días de Navidad se te hace cuesta arriba, no estás sola ni lo que te pasa es algo raro. Al contrario. Estas celebraciones en que nos juntamos con hermanos, padres o primos que vemos una vez al año, lo habitual es que sea el caldo de cultivo perfecto donde “emerge lo peor y lo mejor de nuestras neurosis”, asegura la psicóloga Isabel Larraburu. En esta misma línea, el escritor Ram Dass decía: “Si crees que estás tan iluminado, ve a pasar una semana con tus padres”. Y es que, insistimos. No es fácil. Porque, ¿qué ocurre cuando ya ha pasado la novedad de las primeras 24 horas? Según la psicóloga Larraburu, “lo más habitual es que salgan a flote todas las reacciones automáticas aprendidas en el pasado. Estas reuniones familiares son, en muchos casos, la medida de nuestra madurez mental”.

Al volver a la casa familiar, no sólo se viaja en el espacio, también en el tiempo (pero no a lo ciencia ficción), también regresamos a la infancia y a las discusiones “tontas” con tus hermanos, a los reproches a tu madre y a las risas nerviosas. ¡Atención! Estas regresiones al pasado, “pueden ser saludables en la medida en que consideremos estas visitas como un escenario para aprender a relacionarnos de manera distinta. Sería bueno hacer un reset de nuestras reacciones automáticas y vivir en el presente estricto”, propone Isabel.

Vive las fiestas como algo único
Ya sabemos que poner en práctica el conocido “borrón y cuenta nueva” no es nada fácil, pero “aprender a mirarnos como si nos acabáramos de conocer es –según Larraburu– la mejor forma de dar a los demás y a nosotros mismos la oportunidad de relacionarnos sin los lastres del pasado”. ¿No has sido capaz, este año? ¡No pasa nada! Tienes otra oportunidad el año que viene! La psicóloga nos aconseja repetir tantas veces como sea necesario “hasta que aprendamos a relacionarnos como adultos en cualquier fiesta, siguiendo este lema “vivir la fiesta como si no tuviéramos historia”.

Si quieres, tu vuelta a casa puede ser el mejor regalo de Navidad. Sólo tienes que ir con un actitud abierta y ganas de pasar unos días de fiesta en compañía de los tuyos. Un tip de propina: el sentido del humor siempre ayuda. 

Eva

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