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En defensa del afeitado femenino

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Si no queremos volvernos locas, todas las mujeres debemos elegir en qué debemos invertir nuestro tiempo (¡y dinero!) en materia beauty y en qué aceptar lo que la naturaleza nos ha dado u optar por atajos. En mi caso, la línea está clara: la depilación. Desde que mi primera experiencia con la cera caliente acabara casi en tragedia (yo tenía 12 o 13 años y me quedé sola en casa con la depiladora de cera caliente de mi madre, el resto, lo dejo en manos de vuestra imaginación), opté por cortar por lo sano: afeitarse y punto (al menos en lo que al vello corporal se refiere, la cara, es otra cuestión).

En un país de forofas de la cera como el nuestro, el afeitado es un tabú, algo a lo que recurrir en situaciones de urgencia. Para las defensoras del afeitado, tiene todas las ventajas del universo.  Es económico y práctico, no hace falta pagar a nadie para que lo haga, se puede hacer en cualquier momento sin esperar a que el vello tenga una longitud determinada. De hecho, nada como tener una cuchilla a mano en la ducha para salir con una piel de seda en cuestión de segundos. Para las que hemos vivido experiencias traumáticas con la cera, es además indoloro.

Aunque ahora podemos encontrar productos específicos para nosotras en el mercado, todos no dejan de tener ese aroma de barbería antigua, que está muy bien para recordarnos a nuestros abuelitos, pero no tanto como nuestra fragancia favorita para una ocasión importante (o cualquier ocasión).

Algo así pasó por la cabeza de la fundadora de Whish, al “robarle” una espuma de afeitar a su marido. Era el producto perfecto para un afeitado corporal seguro y una piel suave. Si no fuera por “ese olor…”. Así surgió la idea de lanzar una completa línea de afeitado para ellas. Y como las fans de la cuchilla somos prácticas, los productos iban más allá de evitar una escabechina a la hora de la depilación: espumas de afeitar que hidratan, tratamientos posdepilatorios que debilitan el vello o específicos para evitar que los pelitos se enquisten. Para una piel libre de vello, sí, pero también suave y sana. Al lanzamiento de estos productos, con un perfecto packaging retro y femenino, le siguió la auténtica locura mediática y que la gama se extendiera al cuidado corporal (geles, lociones hidratantes pero también protección solar o BB creams para el cuerpo).

Todos los productos se basan en la filosofía de los tres deseos (a los que hace referencia el nombre la marca). Es decir, los tres ingredientes altamente hidratantes y reparadores que incluyen todas sus formulaciones: aloe vera, manteca de mora y manteca de karité, todos ellos procedentes de agricultura orgánica.

Por mi parte, además de encontrar una nueva marca exclusiva, que huele bien y que es respetuosa con el medio ambiente y con nuestra piel, tengo la excusa perfecta para dejar de robar productos a mi novio y, de paso, sentirme como una auténtica dama cuando en una cena de amigas sale a colación la cuestión de la depilación. Así sí, ¡viva el afeitado!

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Cristina

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