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¡Viva la imperfección! Seis ‘errores’ que son tendencia

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Donde hace unas temporadas reinaba la belleza impecable de las estrellas de la época dorada de Hollywood o la naturalidad hippy, ahora es conquista de la incorrección. Las pasarelas, ese escaparate que define los gustos y las modas, se han pronunciado. Su veredicto: se llevará lo que antes los dictadores del estilo nos prohibían llevar. He aquí seis tendencias que lo demuestran:

1. Pelo revuelto. Tampoco hay que ir tan lejos como en el show de Marni y cubrir la frente con una maraña de mechones. Como golpe de efecto vale, pero a menos que quieras que todo el mundo piense que desconoces la utilidad de un cepillo cíñete a la versión ofrecida por Gilles o acude a la que mostró Emporio Armani.

2. Pestañas con grumos. Una de esas propuestas que hacen que te rechinen los dientes… hasta que haces la prueba y admites que, apelmazadas, también tienen su punto. Además, lucirlas demasiado perfectas es peligroso, porque puedes acabar pareciéndote a la novia de Chucky.

3. Labios perlados. ¿Mates? Sí. ¿Brillantes? Depende del momento. ¿Satinados? Apuesta segura. Ahora bien, la boca nacarada, como las uñas, era territorio de las abuelas. Siempre me he cortado en preguntarle a la mía porqué se empeña con tanto ahínco en llevar colores que no le sientan bien a (casi) nadie. Visto el desfile de Marc Jacobs, voy a felicitarla por visionaria.

4. Ojos rojos. Todo el santo día con el colirio en el bolso y resulta que, según la diseñadora brasileña Barbara Casasola, lo cool es aplicarse quilos de sombra en el color de la uva chilena. Entrena frente al espejo. El secreto es que esté muy bien difuminada.

5. Trenzas tribales. Sin la coartada que nos brindó el show de Alexander McQueen, trenzarse hasta el último milímetro de la cabeza hubiera sido un signo evidente de multiculturalismo mal entendido. Parte de culpa es de Khaleesi y compañía. Claro que, con sus exuberantes facciones puede permitirse peinarse la cabellera como le venga en gana.

6. Flequillo “ensaimada”. La calvicie atormenta a los hombres hasta el punto de hacerles perder el sentido del ridículo en su deseo de ocultar el problema. Solo eso explica que generaciones enteras hayan recurrido a la famosa técnica de la ensaimada, que consiste en dejarse el pelo de la parte lateral de la cabeza tan largo como para poder dirigirlo hacia el frente y tapar así la coronilla. Pues bien, el efecto dista muy poco del que vimos en las modelos de Alexander Wang, pero recuerda que, en estos asuntos, no conviene hacer una interpretación literal. Tradúcelo al lenguaje de la calle e imagina un recogido con raya al lado muy pulido… ¡et voilá!

Ana

 

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