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¡Disfruta de los placeres cotidianos!

siesta
Darse una alegría diaria o dos, a modo de receta prescrita por el médico es, sin duda, una gran idea. Además, lo mejor de todo, es que no contiene contraindicación alguna y sí muchos y muy buenos efectos secundarios, como el fortalecimiento de la autoestima, incremento del optimismo o un claro aumento de los niveles de energía positiva. Así que, en este mes en el que nos rendimos a los pequeños placeres cotidianos, aquí tienes, algunos de los más accesibles y tentadores:

• Darse media vuelta en la cama cuando suena el despertador y dejar pasar diez minutos. ¿Quién no ha suplicado alguna mañana… cinco minutos más, por favor? Pues, aunque para muchos es el primer pequeño placer del día, para la psicóloga Gabriela Gómez, del servicio de promoción de la salud de Sanitas, “en realidad, lo que resulta placentero es darse el privilegio de poder dormir unos minutos más y no despertarse a intervalos de cinco minutos. Por difícil que resulte para el que está acostumbrado a hacerlo de esa manera, es mejor que empiece a levantarse de golpe, en cuanto suene el despertador.”

• Explotar burbujas de plástico (es decir, hacer “puchi-puchi”, ¡porque hasta tiene nombre!). Este pecado, venial donde los haya, tiene una sencilla explicación detrás: “Centrarse en una actividad tan simple como apretar burbujas y esperar a que estallen, es decir, una acción que responde al esquema, estímulo-respuesta, se traduce en un refuerzo positivo que, en ciertas personas, además es placentero”, aclara la psicóloga. Este placer ha convertido en fanáticos a multitud de japoneses que consideran esto de apretar burbujitas una auténtica terapia antiestrés, a la que han llamado “puchi-puchi” (onomatopeya de este gesto).

• Oler a pan recién hecho. Lo de disfrutar de los efluvios que emanan del pan recién sacado del horno, podría convertirse en una auténtica terapia. Al menos, a esa conclusión se llegaría si nos basáramos en las conclusiones de un estudio elaborado por la Universidad del Sur de Bretaña (Francia) y publicado en The Journal of Social Psychology que afirma que el olor a pan recién hecho hace que las personas se comporten con más amabilidad ante los desconocidos.

• Sumergirse en una siesta después de una comida abundante. Puedes disfrutar de la siesta, si quieres y puedes, pero, eso sí, la psicóloga Gabriela Gómez aconseja que el sueñecito “no debe exceder de los veinte minutos, ya que luego es más difícil recobrar el nivel de alerta o vigilia normal del día. Además, podría interferir en el sueño de la noche, que es el más importante”. Además, para que la siesta, sea un placer “saludable”, la experta nos recuerda que “no conviene tumbarse después de una comida copiosa, ya puede interferir con el proceso digestivo”.

¡Haz tu propia lista de placeres!
Disfrutar de estos ‘petits plaisirs’ de la vida es “fundamental para poder hacer frente a las situaciones menos agradables que se puedan presentar”, asegura Gabriela Gómez. Y es que, “no todos los días nos encontramos por la calle un billete de 500 euros o nos vamos de vacaciones al Caribe. Pero, lo que sí podemos hacer es centrar nuestra atención en esas pequeñas cosas a las que tenemos acceso a diario y nos permiten disfrutar de cinco minutos de placer”, aconseja la experta.

Una buena idea para poner en práctica la propuesta de la psicóloga es, como ella misma explica: “hacer una lista con todas aquellas pequeñas cosas que nos hacen disfrutar. Y cada día procurar experimentar unas cuantas ellas, con la plena conciencia de que lo estamos haciendo para gratificarnos y abandonarnos un ratito al placer.”

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 Eva

One comment Deja un comentario
  • celia leite

    Uno de los mejores placeres: después de una limpieza a fondo llenar la casa de velas aromáticas y meterse en la ducha en modo spa. Otro gran placer: dejar la agenda a un lado e irme a pasar la mañana a la orilla del mar tomando el sol. Otro: pasar un día en el campo y olvidarse de que todo lo demás existe

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