¿Cómo cambia nuestra forma de maquillarnos con los años?

¿Qué pasaría si te maquillaras hoy como lo hacías a los 17 años? Hemos hecho la prueba.

Los principios son siempre emocionantes y algo desastrosos. Ocurre en todos los aspectos de la vida y es totalmente aplicable a cuando, en pleno baile hormonal de la adolescencia empezamos la relación con el maquillaje. La primera vez que te aplicas el labial rojo o que te maquillas con un intenso lápiz negro la línea del agua del ojo… y comienza el viaje.  ¿Qué pasaría si te maquillaras hoy como lo hacías a lo 17? Hemos hecho la prueba. Y estas son las conclusiones.

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Caso número 1: Mucho mucho brillo

En la adolescencia: “No buscaba algo que me favoreciera, solo la emoción de probar y ponerme cosas encima. Cuanto más brillante mejor. Mucho colorete, mucho mucho gloss y la raya debajo del ojo”, explica Mònica sobre su ritual de maquillaje a los 15 años, edad en la que comenzó su relación con la cosmética. El brillo en los labios es casi una constante cuando comenzamos a maquillarnos.

La maquilladora dice: “El  gloss transparente crea volumen, por lo que viene bien para labios finos. La raya negra empequeñece el ojo. El maquillaje es un reflejo de la moda, en los noventa había mucho brillo en la ropa y también en el maquillaje. Es normal que muchas chicas optaran por el gloss en un momento así. En la actualidad el gloss transparente ha pasado a un segundo plano y son los lip balms con efecto natural, como el potenciador de color de Arrow, los que dominan.”

Ahora: “La relación que tengo con el maquillaje ha cambiado pero la esencia no. Conservo la misma emoción al comprarme un labial nuevo o un eyeliner, eso sí, antes lo compraba en los bazares chinos ahora lo hago con más cabeza y teniendo en cuenta qué me favorece y los beneficios del producto”, explica Mónica.

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Caso número 2: ¿Preparar la piel? ¿Qué es eso? 

En la Adolescencia: “Mi madre y la Super Pop fueron las que me enseñaron a maquillarme que es un decir. Me ponía colorete pero a saber cómo me lo ponía, de cualquier forma. Probé alguna vez a ponerme labial pero tenía muy fija la idea de que si me hacía algo en los ojos no podía hacerme nada en los labios. Siempre usaba labial marrón, que le robaba a mi madre. Ella tenía dos tipos de labiales: rosa nacarado o marrón, y yo me decantaba por el segundo. El iluminador no sabía ni que existía. La primera vez que me hice una raya en el ojo fue en un concierto de The Corrs, tendría 16 años” comenta Meri.

La maquilladora dice: “Aplicar el maquillaje sin preparar la piel es un error que casi todos cometemos en la adolescencia. Otro de los aspectos que la falta de experiencia hace muy común es el de maquilarnos en el baño, con la luz cálida. Luego vienen las sorpresas. Al salir a la calle se nota muchísimo ya que ese tipo de luz hace parecer el color mucho más suave de lo que realmente se verá.”

Ahora: “Han cambiado muchas cosas en comparación a cómo me maquillaba a los 17, sobre todo que ahora me preparo la piel antes de aplicarme maquillaje. Uso BB Creams o una base de polvos para matificar y corrector de ojeras. La línea del ojo la sigo haciendo pero ya no abajo sino arriba. Ya no me dan tanto miedo los labiales fuertes con colores rojos. La verdad es que no era muy difícil mejorar, venía de la nada. He aprendido fijándome en revistas, tutoriales en internet, y también por qué soy muy preguntona. Cuando me he maquillado para una boda siempre le preguntaba mil cosas a las maquilladoras”, confiesa Meri que en la imagen luce con su maquillaje adolescente y el que se aplica en la actualidad.

 

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Caso número 3. Sobredosis de negro. 

En la Adolescencia: “Solo usaba base, lápiz negro y brillo. Con esos tres productos lo hacía todo. El colorete ni lo contemplaba. Exageraba muchísimo los ojos con un maquillaje muy muy negro y nada difuminado. Era como una especia de pegote en los ojos”, dice Sonia.

La maquilladora dice: “El secreto de los profesionales para conseguir un smokey perfecto es uno solo: difuminar. Este tipo de maquillaje favorece cuando incluye un degradado. Aunque el smokey es el maquillaje más sencillo para los ojos con la edad ese abanico se abre. Los eyeliners y las sombras de otras tonalidades son un excelente campo para experimentar.”

Ahora: “He comenzado a contemplar más colores en los ojos. Las sombras champagne y color tierra sobre todo. Por supuesto además de incluir el colorete ahora también uso iluminador y un lápiz de cejas. Quizás sea justo el lápiz de cejas el que más me ha cambiado la forma de maquillarme. Ahora no sabría vivir sin ese producto.”

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Sonia Pavlicevic

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